Durante un par de semanas, la televisión nos alertó con un anuncio sorpresivo. Cada vez que la película o el programa de turno se iban a publicidad, aparecía una interminable fila de personas que, esperando alguna novedad, iban esperando algún tipo de suceso. Lo que ocurría realmente, nos lo mostraron poco después. Fue el nacimiento del Cuponazo de la ONCE, un cupón diario en beneficio de la Organización de Ciegos, en el que se podían ganar premios que, en el momento, eran sorprendentes. Ante la novedad, la primera persona de la fila caía desmayada por la impresión y, en un efecto dominó que nos resultó divertido, iba tirando, una detrás de otra, a todas las personas de la fila.
Recuerdo que, durante varios días, en el recreo del colegio, toda la clase nos poníamos en fila y jugábamos a tirarnos los unos a los otros igual que lo hacían los tipos del anuncio de la ONCE. Y al tiempo, tarareábamos "Es la ilusión de todos los días...".
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jueves, 31 de mayo de 2018
viernes, 27 de julio de 2012
¿Qué quereis desayunar?
A finales de los ochenta se había establecido el desayuno clásico de los niños de EGB. "Colacao con galletas". Aquello era como un evangelio dentro de la Biblia de los desayunos. Cuando nos despertábamos y encontrábamos en la cocina la taza de colacao caliente, su olor nos evocaba días de colegio y mañanas de recreo con bocadillo de chorizo. En ese instante sabíamos que media docena de galletas maría descansarían en nuestro estómago durante las primeras horas de la mañana.
A medida que pasaron los años, el desayuno, por clásico, se convirtió en tedioso. Fue entonces cuando apareció Teresa Rabal en la tele para cantarnos un estribillo que se convirtió en soniquete diario entre clases; "¿Qué queréis desayunar? Tosta Rica y nada más". Nosotros, que conocíamos Cuétara por el exquisito surtido de galletas de dos pisos que alternaba piezas de chocolate con otras de interminable masticación, nos vimos invadidos, de golpe, por una nueva galleta plagada de dibujitos y con un sabor más caramelizado.
Desde entonces, cada vez que abrimos un paquete de Tosta Rica o de cualquier sucedáneo, antes de dejar que la galleta se ablande con la leche, viene a nuestra cabeza aquel estribillo que tantas veces repetimos durante la hora del recreo ¿Qué queréis desayunar?
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